Qué es lo que debemos enseñar a los niños en el curso del coronavirus.

Llega la vuelta al cole y, con ello, el inicio de un nuevo curso que será sin duda el más extraño al que se enfrentan la mayoría de los alumnos. Mascarillas, gel hidroalcohólico, distancia de seguridad, horarios partidos… ¿Podrán aprender los niños de la misma manera?

Este es un año bien distinto, donde el estrés y la preocupación se respiran en el ambiente. Con esta situación tan extraña es complejo que los contenidos de las asignaturas puedan calar de la misma manera en los niños. Se enfrentan a modalidades de educación no experimentadas previamente (mixta, semi-presencial) y han perdido en cierta medida la motivación emocional que implica el cole (las clases particulares, las fiestas de cumpleaños multitudinarias, las excursiones….). Por ello, que el colegio se convierta exclusivamente en un entorno académico puede ser perjudicial y que a los niños les produzca rechazo.

Este es el año en el que se debe ofrecer a los niños un aprendizaje bien distinto. La mayoría de nosotros no nos hemos enfrentado antes a una situación social de estas características. Todos nos encontramos ante el mismo peligro y la incertidumbre es la misma por igual. También habrá muchos alumnos que hayan perdido a un familiar cercano o su familia esté pasando por momentos económicos complejos.

Puede que éste sea el momento idóneo de introducir de una manera más potente y real la educación emocional en la escuela y que el aprendizaje principal para todos (niños y adultos) sea el de cómo afrontar situaciones inciertas, de cómo buscar y hallar la calma ante el estrés, de priorizar lo importante de lo relativo, de unirnos más con aquellos compañeros que lo están pasando peor, pasar tiempo en familia, cobijarnos en el interior de nuestra casa buscado la seguridad…

El colegio tiene un papel importante en este aprendizaje, no nos centremos solo en las enseñanzas de las asignaturas, también el aprendizaje debe buscar el desarrollo del niño como persona, en su globalidad, tanto de la dimensión cognitiva como de la emocional y afectiva. La inteligencia emocional debe ser un objetivo en la escuela.

¿Qué cosas podemos hacer, desde un punto de vista neuroeducativo, desde la escuela?

Técnicas de relajación y respiración.

Usar técnicas de relajación todos los días en el cole antes de iniciar las clases. Esto relaja a todo el organismo y predispone al alumno al aprendizaje. También está muy indicado enseñar técnicas de respiración para que las hagan en casa, compensando además el exceso de tiempo con la mascarilla.

El círculo de compartir

Cada alumno expone a sus compañeros qué es lo que le gusta de esta situación o más le divierte (pasar más tiempo con sus padres, las videollamadas, etc…), buscando las ganancias y beneficios de cada situación.

El círculo de las soluciones

Cada alumno expone qué es lo que menos le gusta o más le preocupa de la situación COVID. En alumnos mayores incluso pueden escribirlo en un papel, cerrarlo e ir colocándolo en una caja donde el maestro leerá a continuación cada papel. Después entre todos buscan una solución o un truco para la preocupación o malestar de ese compañero. Desarrollando la empatía y aprendiendo a buscar soluciones.

El regalo comunitario

Toda la clase prepara un regalo o “detalle” a aquel compañero que está pasando un momento delicado (duelo por fallecimiento de un ser querido, familiares enfermos donde la situación es más estresante…). Este regalo puede ser una carta escrita por todos, un mural con fotos y dibujos o una manualidad hecha por la clase.

La lista de los aprendizajes

Montar al principio del curso en cada clase un mural donde vamos a ir escribiendo a lo largo del curso todas aquellos aprendizajes que estamos aprendiendo de esta situación. Va a ser una lista viva, donde siempre podamos ir añadiendo cosas. Al final de cada semana, leeremos esta lista para recordar que cada crisis trae consigo un aprendizaje (por ejemplo: he aprendido a limpiarme las manos antes de comer sin que se me olvide, he aprendido a estudiar en casa solo sin mis padres ni profesores, he aprendido a utilizar bien el ordenador, he empezado a ayudar a limpiar en casa, he aprendido a jugar a juegos de mesa más difíciles…).

Sin olvidar ni relativizar la trascendencia de la crisis sanitaria que estamos viviendo, debemos aprovechar la situación para extraer algo positivo, y esto trasmitírselo a los alumnos. Es uno de los mayores aprendizajes en la vida y como bien decía Einstein, “la crisis es una bendición que puede suceder a personas y países, ya que las crisis trae progresos”.

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