EL DESARROLLO DE LA PSICOMOTRICIDAD FINA

La psicomotricidad fina es una de las dimensiones fundamentales de toda nuestra motricidad. Como hemos comentado ya en varias ocasiones en el blog, la motricidad es la base del neurodesarrollo en general, y respetar y fomentar el movimiento, especialmente los primeros años de vida del niño es fundamental.

Conocer los procesos de su desarrollo nos ayudará a poder estimular y trabajarla en casa. Aquí os dejamos un breve repaso.

El reflejo palmar

Hoy vamos a hacer un repaso sobre el desarrollo de la motricidad fina. Cuando un bebé nace, sus puños están fundamentalmente cerrados y la función manual está invadida por el reflejo palmar.

Sally Goddard, experta en reflejos primitivos, describe como el reflejo palmar se desarrolla en el útero materno en la semana 11 de gestación y se comienza a integrar a partir del segundo y tercer mes de vida.

Por eso podemos ver, como a los 3 meses, el bebé comienza a agarrar los sonajeros y a divertirse agitándolos. Es el momento en que el reflejo palmar comienza el proceso de integración y comienza a emerger la motricidad manual que,en la etapa del gateo, culmina desarrollando la pinza manual.

 

Integración del Reflejo Palmar

Hasta el desarrollo de la pinza, el niño comienza un periodo de diferenciación de los dedos. Y para llegar a esto es especialmente importante aprender a soltar. Sally Goddard describe en su libro El niño bien equilibrado dice: “El poder soltar a voluntad es la primera etapa del agarre en pinza”.

Este es el sentido de la etapa en la cual el niño sentado en la trona no para de dejar caer objetos al suelo. Efectivamente, el bebé está aprendiendo a utilizar su mano de manera voluntaria, está soltando sus dedos para dejar caer su juguete al suelo, lo que le ayuda, además, a empezar a percibir la profundidad y sentir la fuerza de la gravedad de los objetos.

 

La pinza digital

La pinza manual o la pinza digital es la capacidad que tienen el ser humano de sobreponer cada uno de los dedos de la mano con el dedo pulgar. Además, dicha capacidad comprende el funcionamiento de cada uno de los dedos de manera independiente.

Pasados unos meses, podemos apreciar en el bebé que gatea, como llega a atrapar el más minúsculo de los objetos, hasta una pequeña miga de galleta entre sus dedos. Es cuando se ha desarrollado la pinza manual.

En los próximos meses la destreza manual seguirá evolucionando y adquiriendo nuevas funciones: el niño comenzará a comer solo, a dibujar, a desenroscar botes…pero en esos primeros meses, estar atentos y visualizar el proceso nos ayudará a poder detectar como se está desarrollando la funcionalidad manual de nuestro bebé.

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